Los errores de repostería que debes evitar cuando cocinas con el horno

Los errores de repostería que debes evitar cuando cocinas con el horno

Cocinar con el horno no es lo mismo que hacerlo con el microondas, cuando introduces el alimento y simplemente esperas a que salte el tiempo seleccionado. Los hornos son cada uno diferentes, admiten varias temperaturas, se calientan más o menos rápido y, dejando en estos momentos el horno al margen, los errores cuando cocinas con el horno pueden ir desde equivocarse en la receta, algo muy frecuente en hostelería hasta algunos tan habituales como los que os mostramos a continuación.

La puerta del horno siempre cerrada

Es una práctica muy común, la de querer abrir la puerta del horno mientras se cocina una tarta o un postre. Si cocinas con el horno y estás continuamente abriendo y cerrando la puerta del horno, lo que consigues es aumentar el tiempo necesario para alcanzar el punto de horneado exacto.

En repostería, y dependiendo de la receta, hay que esperar al menos 20 minutos para garantizar una cocción uniforme.

Los ingredientes, a temperatura ambiente

A no ser que la receta indique lo contrario, los ingredientes de repostería deben utilizarse a temperatura ambiente si cocinas con el horno. El azúcar, por ejemplo, al mezclarla con mantequilla, crean bolsas de aire en la mantequilla y así puede penetrar el polvo de hornear o el bicarbonato de soda, para crear una textura ligera. Si la mantequilla está muy fría, el azúcar no crea de manera fácil esas bolsas.

El glaseado, una operación compleja

En la elaboración de pasteles, una de las tareas más complejas es el glaseado. El modo de evitar que se vaya desmenuzando es comenzar con una capa delgada de glaseado que mantenga las migas sueltas. Tras esta primera capa, introducimos el pastel en el congelador 15 minutos y así se asienta la capa de miga. Más tarde, disponemos las siguientes capas de glaseado.

Cortar las galleas con la masa fría

Si hacemos galletas, el modo de conseguir una buena forma y mantener los bordes frescos es cortarlas con la masa fría. Para ello debemos enfriar hasta tres veces las galletas: una primera vez la masa antes de enrollarla, una segunda tras enrollar la masa y posteriormente enfriar los recortes de la galleta antes de hornear.

Para hacer merengue, todo el tazón y la batidora han de estar libres de grasas y otros residuos, pues incluso las pequeñas cantidades arruinan la mezcla y reducen el volumen.

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